jueves, 18 de octubre de 2018





No, por favor, el arte no es la Cenicienta

Samaria Márquez Jaramillo




SI usara un inicio cronológico tendría que decir que se vivieron siglos  y se escribieron centenares de libros y en la Literatura sus heroínas eran santas, reinas, princesas, vírgenes mártires, hasta que Cervantes llevó a los renglones a una labradora (estrato 1 dirían ahora), ordinaria, zafia, agreste  y cercana al analfabetismo.
Luego, curado el prurito de que la casta hacía a la heroína, surgieron personajes femeninos principales, en cuentos, novelas, óperas, poesía y películas. Es, entonces, cuando una criada (Cenicienta) enamora a un príncipe; una mujer calé (Esmeralda) de vida errante hace hincar a un archidiácono de Notre dame; una gitana ladrona (Carmen) manda en los sentimientos de un hidalgo y una prostituta (Margarita Gautier, “La dama de las camelias”) es la amada de Armando Duval, un burgués. Acá déjenme hacer un comentario: Cuando en 1881, en el Teatro Maldonado de Bogotá se intentó presentar la historia de Margarita y Armando, escrita por Alejandro Dumas hijo, fue descalificada y prohibida por inmoral. Después, en 1986, el martes 7 de octubre, los del Teatro Nacional fueron largamente aplaudidos en la presentación de la obra de Dumas junior.
En los renglones anteriores casi me pierdo pero al fin salgo del laberinto de frases para hablar de Arte y del estribillo que cómodamente le cuelgan los politiqueros, los gobernantes ignorantes y algunos periodistas facilistas: ¡”El arte es la Cenicienta”! ¡Tamaño error!
La Cenicienta es una criada huérfana (el arte lo que más tiene es creadores) que tiene la buena suerte de ser protegida por un hada poderosa que la viste de gala, la monta en carroza, la introduce a un baile y finalmente la casa con un príncipe torpe que se enamora de ella por el tamaño de su pie. ¿En qué se parece lo anterior al destino de los artistas? Aún me duele la vida del escritor chileno Roberto Bolaño… Y, de paso, va una advertencia: Cuando yo me muera que no vengan con discursos los  mandatarios y “colegas”… Harto y largo tormento me brindan en vida. No se atrevan a presentarse en mi sepelio. Ya lo sabe mi familia. Serán ellos y mi cadáver. Nadie más.
¡Pobre arte! Todo los hechizos que crea se rompen, sus esplendores se desvanecen y en todo su transcurrir, aun sin importar la hora, es media noche…. ¿Por qué?  Porque somos esos a los que nos es imposible dejar atrás nuestro arte y estamos siempre nombrados como  “la Cenicienta” y dejamos que nos manoseen  y nos conviertan en slogans y en eso nos quedamos, como corcho en remolino, girando a la espera de migajas, aunque estas  sean términos gastados: “El arte es la Cenicienta de la cultura”. ¡Ojalá lo fuera! Por favor reparen en el final feliz del cuento de Charles Perrault. ¿Se imaginan mis extensas caminadas trasegando por oficinas y despachos peleando por un mejor devenir del arte, haciendo esos recorridos calzada con zapatos de cristal?
Un equipo de científicos echó números y asegura que la famosa historia de Cenicienta se desbarranca empujada por la Física. Algo falla. Que su hada madrina convirtiese una calabaza en una carroza, ¡vale!, que transformase unos harapos en un vestido de fiesta, ¿por qué no?; pero la anécdota de los zapatos de cristal no cuadra con las leyes fundamentales de la física, ni  aún con esas que hacen referencia a sistemas idealizados, difíciles de obtener en el mundo real, ni siquiera por leyes  ya modificadas por la teoría de la relatividad, puesto que según cálculos, por pocos centímetros de alto que   tuviesen, los tacones se habrían hecho añicos al primer baile y lo que seguro no  habrían aguantado, afirman los físicos, es la precipitada huida durante las campanas que anunciaban la llegada de la media noche. Esa media noche que vivimos los gestores y cultores de arte en el Quindío, calificados por torpes como Cenicientas del arte cuando nunca, gracias a la actuación de un ser maravilloso, podremos darle un giro al triste destino que aceptamos.



martes, 16 de octubre de 2018





De lo que se hace con dineros públicos debe responder el funcionario que firma el contrato
Lejos está mi intención de pretender que esta nota se disuelva en lo anecdótico pero…tratándose de comparaciones los artistas deben cotejarse por encima de la mediocridad y propender por la maximización de sus cualidades y calidades. Por lo tanto, para referirme al Salón de artistas quindianos pondré la nota inicial como si fuese un SI musical.
Transcurría el 9 de julio de 1962 y era la inauguración del XIV Salón de artistas colombianos y sucedía que allí, al borde de obras participantes se leían nombres como Alejandro Obregón, Eduardo Ramírez Villamizar, Juan Antonio Roda, Enrique  Grau, María Teresa Negreiros, Beatriz Daza y era un jurado de lujo, Marta Traba como presidenta, y un premio, para la época exorbitante: $15.000. “¡Te acordás hermano qué tiempos aquellos…!” Ministro de Educación a bordo, Jaime Posada, inaugurando con sus reflexivas frases, sin dejar pasar, sin nombrarlo, el hecho de que los artistas participantes estaban en persona -de cuerpo presente- y el evento lo regía un reglamento que decía  :
“No se admiten obras realizadas con anterioridad superior a dos años”.
“No se admiten, así mismo, obras de artistas fallecidos, presentadas por terceros…” (Obvio lo de terceros )
“Tampoco podrán participar obras de personas vinculadas a la entidad organizadora  del evento.”
Ni se podrá participar bajo seudónimo.
El anterior y largo preámbulo es para decir que lo que determina la calidad de un salón de artistas es un buen instituido reglamento y el cumplimiento de este. He buscado los reglamentos de los mejores salones de arte  del mundo y dicen, frase más o menos, idiomas diferentes y distintas fechas, lo mismo.
En este Quindío recién se cumplió el XVI Salón de Artistas Quindianos. En este evento no podían participar  sus organizadores, ni el jurado designado. No obstante la anterior prohibición, dos miembros de la Junta Directiva de la Asociación Coffee Latín Arts, repito:organizadora del evento, Javier Bustamante y Omar Portela participaron  y, es más,  Javier Bustamante fue premiado con Mención de Honor.. Esto en cuanto al XVI Salón de Artistas quindianos. Le echaré un vistazo a la nombrada rimbombante II Bienal, recientemente cumplida, en cuyo catálogo se presenta como su director Carlos Villanueva Gallego (perteneciente al “staff”  de Coffee Latin Arts) quien  en ese mismo catalogo dice: “...Invitamos un grupo de artistas con gran trayectoria nacional e internacional y seleccionamos por medio de una curaduría un grupo de artistas muy importantes con unas propuestas muy consolidadas”. Y a continuación nombra a los fallecidos Armando Villegas, Enrique Grau, Edgar Negret y Eduardo Ramírez Villamizar, entre otros de quienes sus obras y nombres aparecen en el catálogo. ¿Cómo se invita a un artista muerto? Quién ejerció como tercero para autorizar el uso de las obras ¿Estas eran originales? ¿Quién es el propietario?
Hago otra pregunta:  ¿Se sabe que dentro del grupo de artistas invitados a la “Bienal”, con “gran trayectoria internacional”, se incluyeron cuatro (4) miembros de la Junta Directiva de Coffee Latín Arts:  Fernando Cardona, Edilberto Giraldo, Omar Portela y el propio Director de la Bienal, Carlos Villanueva, cuya obra aparece como de Carlos Vigall (este último pseudónimo coincide con el del correo electrónico de la organización en el Certificado expedido por la Cámara de Comercio y es como un apócope de Villanueva Gallego)).Tambien y bajo el nombre de Teo Viaguil, quien contrata con Corpocultura, como cantante y con los nombres de Mateo Villaneva Aguilar o Villanueva Aguilar , participó en la Bienal ,como pintor, con una reproducción de un retrato de Frida Kalho, la inmensa pintora mexicana. Es de anotar que Mateo Villanueva es hijo de Carlos Villanueva quien aparece dirigiendo, además del XVI Salón tambien  la II Bienal y es, a su vez, presidente del Concejo de Cultura municipal en la que yo, Samaria Márquez Jaramillo soy integrante en la disciplina de Literatura.
¡Dios mío pensar que todas las anteriores actuaciones se hicieron con dineros públicos!

lunes, 15 de octubre de 2018






En Chisme.com se habla de  aspectos legales en la función de una primera dama. Este tema se exasperó en Armenia porque, según dice el refranero, al que no quiero sopa le dan tos tasas…Y es así como tenemos, en la familia Castellanos, esposa del alcalde, como primera dama e hija del alcalde como Gestora Cultural y amiga entrañable de la hija del alcalde, hoy gestora  social, como asesora de Gestión social.
Vamos por  partes decía el  destripador de Londres;  quien este foro escribe, yo, conozco el liderazgo de Diana Muñoz Muñoz, se de su ímpetu  y capacidad de acción, en su vida familiar y en los designios de su esposo Oscar Castellanos, pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Así se expresaba  un filósofo popular que además agregaba: “Todo lo hondo es bien profundo”. ” Cuando el gallo canta en la madrugada… puede  que llueva mucho, que llueva poco o que no llueva nada”... “Andamos cómo andamos porque somos como somos”… En cuanto al embeleco de 1º dama eso es discriminatorio y cualitativo puesto que  -y repito la filosofía popular- no hay primera sin segunda y así sucesivamente hasta el último lugar. En conclusión si hay primera dama es porque hay última dama…Y, sobre todo, porque el encargo no tiene atribuciones legales ni alguna coercitividad. No es un co-gobierno ni la vice alcaldía.
Eso de primera dama es  “Made  in USA”. Se lo inventó Eleanor Roosevelt,  esposa del presidente Franklin Delano Roosevelt, pero hay que tener en cuenta que el presidente era inválido, sujeto a una silla de ruedas. ..
En Colombia el cargo Gestor Social, fue inventado por  y colocado en los organigramas de las ONG desde allí lo pusieron a circular  Nora de Pastrana y María Mercedes de Bell, esposas del presidente y vicepresidente, cuando instituyeron la Red de Gestores Sociales, conformada por las esposas, y en otros casos con las compañeras sentimentales  de los gobernadores. Esta  Institución fue    asignada a la Vicepresidencia de la República, no tiene funciones ni responsabilidades asignadas. Tampoco autoridad ni mucho menos un salario o compensación. Lo que una primera dama y/o Gestora social hace es cumplir con el protocolo como acompañante del gobernante en viajes o recepciones oficiales, y participar en instituciones  benéficas o sociales. 


domingo, 14 de octubre de 2018

Como regalo a su ciudad en su dia de cumpleaños, artistas en el exterior y en Armenia, lograron un excelente vidoclic, por favor quienes me lean  propaguen la siguiente dirección para que más personas disfruten de tan excelente trabajo musical

https://www.youtube.com/watch?v=v0_bQ9DDXJk&feature=share


Gracias a los que publiquen el enlace para que otros disfruten del regalo a Armenia
EN TORNO A DISCURSOS DE GOBERNANTES


                                         Médico Hernán Jaramillo Botero

Esta mañana, hoy es 14 de octubre de 2018, fiesta aniversaria de Armenia, en el recinto del Concejo,  ,como iniciación de la ceremonia de condecoración con el Cordón de Fundadores al médico Hernán Jaramillo Botero, quien de verdad desde hace años dedica su talento, capacidad organizativa, poder económico y conocimientos profesionales en beneficio  y en procura de entregar a la época una nueva y diferente generación de jóvenes inteligentes, que fueron en su primera infancia alimentados con la dieta Jaramillo.
Pues bien, en  tan merecida como enaltecedora condecoración, el alcalde de Armenia Oscar Castellanos, en su discurso, reconoció que el Quindío vive la más difícil situación de toda su historia, se mostró preocupado de lo tanto para hacer tras la recuperación de la credibilidad en las
instituciones y se lamentó de tener escasos 15 meses para lograr una región como la soñaron nuestros antepasados y la forjaron con su buen ejemplo.
Cada quien habla desde su esquina en el ring. Yo, como gestora y creadora cultural ,integrante del Consejo de Cultura de Armenia, veo y conozco de actuaciones preocupantes de no muy ortodoxa transparencia y anhelo llegue hasta allí la mano depuradora del señor gobernante municipal para que sus discurso esté, entonces, en concordancia con lo que sucede en su mismo entorno administrativo.
Si al señor alcalde de Armenia, economista Oscar Castellanos Tabares,enfrenta por dónde es y soluciona las aguas turbias que tienen cauce en la Corporación de Cultura de Armenia, habrá cumplido, en parte su misión de que, ¡por fin ! alguien tenga en cuenta la importancia del arte, en todas sus vertientes y disciplinas como caminos por los que transcurre la cultura y no tenga ya más validez el chiste ese de:
"Mija, mija, en el Quindío comparan con Grecia los esfuerzos de los cultores y creadores...
---- ¿  Por lo de que es la cuna de la civilización occidental?
---No, qué va.... Les dicen Grecia porque todo lo que tienen para mostrar, y como producto de la  politiquería administrativa, todo por acá, todo por allá,del Arte,  son ruinas...

viernes, 28 de septiembre de 2018


La Corporación de Cultura y Turismo de Armenia, a través del programa de Concertación Municipal 2018 reeditará la Novela La vida en tiempos de muerte, por ello se considera pertinente publicar el concepto que sobre la novela emitió una autoridad mundial en Literatura Hispanoamericana, doctorHubert Pöppel 


Sobre La vida en tiempos de muerte, de Samaria Márquez Jaramillo
Carta desde Ratisbona


Artículos y reportajes
Sobre La vida en tiempos de muerte, de Samaria Márquez Jaramillo
Carta desde Ratisbona
 Hubert Pöppel:
Nacido en Nurember.
Pertenece al
 Centro de Investigación España - Centro de Estudios Hispánicos.
nvestigador alemán. Magister Artium y doctor en filosofía y letras (romanística) por la Universidad de Bamberg, en Baviera, con habilitación por la Universidad de Jena, en Turingia. Dirige la Maestría en Literatura Colombiana de la Universidad de Antioquia. Ha publicado Las vanguardias literarias en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú: bibliografía y antología crítica (1999, con la colaboración de Amalia Salazar-Pöppel), Tradición y modernidad en Colombia; corrientes poéticas en los años veinte (2000) y La novela policíaca en Colombia (2001), entre otros.











Estimada Samaria:
Iniciamos semestre con todo lo que eso implica para las labores en una universidad. Pero por fin logré sentarme a leer su novela. Y, para decir la verdad, no entiendo por qué me pide mi concepto. La novela se defiende sola, además del premio que ya recibió. Bien importante, por cierto. Pero empecemos con mi propio recuerdo. En enero de 1999, mi esposa, colombiana,  y yo hicimos un viaje por el eje cafetero para conocer esa parte de Colombia que todavía no conocía y, por otro lado, para visitar a un tío de mi esposa en Calarcá. Tres días después estábamos en Medellín y tembló la tierra tan fuerte. Salí de la universidad para ver qué estaba pasando. Supimos de la tragedia en Armenia y sus alrededores. Nos demoramos varios días hasta que logramos contactar al tío y supimos que no le había pasado nada. Y creo que fue el hotel donde nos habíamos hospedado pocos días antes que se derrumbó completamente en Armenia. Tuvimos mucha, pero muchísima suerte.
Ahora bien: qué hay que hacer para contar la experiencia de un terremoto tan devastador desde adentro, desde la posición de los afectados. Es el mismo problema que tienen que enfrentar todos los que escriben sobre situaciones traumáticas. No es suficiente la simple descripción de los hechos, ni tampoco el intento de plasmar en escritura la impresión personal.  Ambos procedimientos tienen sus lugares (periodísticos, terapéuticos, etc.), pero todavía no llegan a ser literatura. Usted se decidió por mezclar dos posibles caminos. El uno, juntar la perspectiva interior de la narradora con otras narraciones externas. Eso solo todavía puede desembocar en una especie de álbum de crónicas. Y ahí interviene el segundo camino, el de la autoconciencia literaria, la metaficción, con las constantes reflexiones sobre la condición de posibilidad de escribir novelas en situaciones extremas; o bien, sobre la posibilidad de escribir novelas en nuestros tiempos. Pero falta todavía algo para que resulte una novela, por autoconsciente que sea: ese algo es la necesidad de juntar las narraciones y las reflexiones narratológicas con un hilo conductor, el cual, obviamente, es la búsqueda —de la Nana, del yo, de la novela, del sentido que tiene o no tiene hacer novelas en esos tiempos. Ese manejo fue un acierto que le permite, a usted, acceder a un sitial dentro de la Literatura actual.
Mi concepto: ahí está, breve pero contundente: me parece que usted eligió un camino excelente para convertir la experiencia del terremoto en literatura. Y alguien que es capaz de hacer eso, fácilmente logrará otras obras importantes. Leída la novela, con su mezcla de crónicas envueltas en metaficción, entiendo lo del premio. Felicitaciones y mucha suerte con sus textos

domingo, 20 de mayo de 2018

Se oye un rumor no muy lejano


Se oye un rumor no muy lejano
Samaria Márquez Jaramillo

AY ayayayyy, se oyen rumores...los comentaristas de café y tertulias hasta se apoyan en Cien Años de soledad y hablan del destino fatal de un pueblo sin redención como Macondo.Nuestros antepasados, por su cultura, creyeron en el predestino. La Literatura, que se nutre de la realidad, lo confirma: Los Buendía y Macondo desaparecen porque es su sino, que se encuentra escrito en los pergaminos que Melquíades entregó a José Arcadio Buendía. Macondo está sentenciado a desaparecer, para cumplirlo llega el ferrocarril al pueblo y se confirma que el ocaso de los Buendía también se podría deber a un castigo de Dios por el incesto cometido entre Amaranta Úrsula y Aureliano. En el clan de los Buendía se cumple la fatalidad: le suceden muchas desgracias y pocos de los miembros de la familia encuentran la felicidad y la tranquilidad en sus vidas, como se narra en Cien años de soledad.
La Historia del Quindío está signada de desgracias no traídas por el tren sino por la politiquería, el afán de enriquecimiento rápido y el desespero arribista. Es así como analfabetos de pésima conducta y morales complacientes se adueñaron de los designios de Armenia , por la comodidad, desidia, soberbia y posesión de estrecha y corta periférica tranquilidad, con la que vivían los entonces descendientes de fundadores, y emerge otra clase de administración pública, con arribistas, nuevos vecinos que llegan a barrios de estrato 6 con ansias de miles de millones.
Más allá de la historia de la pelea por la hechura de un puente, hoy paseo mi memoria con el ánimo de rescatar el ejemplo que nos dejaron algunas antepasadas: Transcurría 1887 en el municipio antioqueño de Maceo y era una madrugada. Antonio Herrera ensilló un par de mulas y las arrió, junto con su mujer, María Giraldo y sus hijos, entre ellos Eudoxia Herrera Giraldo y pasando por Puerto Berrío, Caracolí, Manizales y Pereira, llegó al que ahora es nuestro Quindío, trayendo también a su ahijada, una niña huérfana, Cándida Rosa Uribe Restrepo, mi abuela, y se encontraron que ya estaban allí Jesús María Ocampo, Alejandro Suarez, Juan de Dios Arango, Manuel Cárdenas, Ignacio Martínez, Mariano Jaramillo, entre otros. Y fueron dos mujeres quienes, como lo dijera en 1923 en Manizales Valentín Macías: “Emigrado de Antioquia, el viejo labrador un día, hacha al hombro y machete al cinto, seguido de los suyos emprendió el éxodo tradicional y llegado que hubo a la cercana colina, con el pecho dilatado, asombrado los ojos, se posó sobre la montaña. Días después: El fragor de la serranía, los robles centenarios que se destronan, los guaduales que se abaten al férreo brazo del conquistador, y el humo de la quema que en espesos y en negros nubarrones sube al cielo y fueron ¡ ah, señores, qué sorpresa!, dos mujeres, Eudoxia Herrera y María Giraldo, vestida la primera en traje de hombre quienes superaron a muchos varones. Varias cuadras de montaña derribaron estas dos esforzadas mujeres dentro del perímetro de la trilladora Unión y la calle del Comercio. Ejemplo maravilloso del recio nervio y poderosa contextura del pueblo que aún del sexo débil se vale para exhibir su pujanza”...


Pero esa raza altiva, que fundara el Club Social Maceo en Armenia y recorríera con los pies descalzos  sus salones, fue transformándose hasta llegar a los señorones apoltronados en mullidos sillones, apostados detrás de los ventanales del extinto club América, criticando y bebiendo whisky, mientras las damas jugaban cartas, exhibían el trabajo de sus peluqueras y los vestidos de la casa Osorio, mientras tanto los mal nacidos del seno de la politiquería desplazaban a los negligentes y tejían ambiciones.
No es verdad que “si quiera se murieron los abuelos” ( evoco y rindo un homenaje a mi bisabuelo, don Mariano Jaramillo) porque si los descendientes de ellos hubiesen defendido la tradición, el honor, la dignidad y la verraquera de esos que acá llegaron buscando fortuna en minas y guacas y comprando oro cacao y café, pero a la vez fundando pueblos y ejerciendo el oficio de pobladores, otra historia estaríamos contando ahora los quindianos, tan atentos a que se imponga real justicia y rueden cabezas ...Tal vez, si es inminente la decapitación como gobernante regional, fuera bueno que el ex cura, no padre, pusiese su barba en remojo.