sábado, 26 de marzo de 2016

SE TODOS LOS CUENTOS .- León Felipe




Yo no sé muchas cosas, es verdad. Hablo tan solo de lo que he visto.
    Mi mirada sabe que la cuna del hombre la mecen los cuentos,
que los gritos de angustia los ahogan con cuentos,
que el llanto del niño lo detienen con cuentos,
que los huesos del hombre perduran en los cuentos,
y que el miedo lo inventaron los cuentos.
Yo se muchas cosas, es verdad,
pero hay cuentos que no pude escribir
verdades que me atragantan,
injusticias envolventes
tedio apabullante
miedo
de saber todos los cuentos
y de perderlos en mi memoria.

TRES AÑOS MÁS LEJOS DE LA PAZ

TRES AÑOS MÁS LEJOS DE LA PAZ
Un anciano Cherokee llamó a su nieto y le hizo esta confidencia: Escucha, muchacho, una batalla se está dando en este territorio... ¡Una lucha entre dos lobos!
- ¿Entre dos lobos, abuelo?
- Sí, dos lobos. Uno es vanidoso, arrogante, soberbio, ególatra y populista.
-¿Y el otro, abuelo?
-El otro es ingenuo, utópico y amante de la paz justa.
 -¿Y cuál de los dos lobos ganará la pelea, abuelo?
 El anciano Cherokee miró fijamente a su nieto y le respondió:
- Aquel  que el pueblo alimente y proteja…




                      de la Calle dice: ¡esperen!,
       indígena wayú replica:"Vengan donde nosotros. Aprenderán              a legislar, a buscar y a encontrar una paz justa que no            fusile, con balas de hambre, a los niños que, también, son victimas ...


mientras tanto, la autora de esta columna afirma:
Unamuno explicó al mediocre, señalando  que es el fenotipo de los seres agobiados por su propia decisión de no ser y agregó que: mientras el mediocre se empecina en ser opaco, irresoluto y huidizo, por otro lado el Estado aumenta su poder alimentado por  los connacionales, cada vez más mediocres, y por mamá Patria, que guía al despeñadero.
Por fortuna no se pudo entronizar en Colombia una paz capitalista, porque –opino- que fue engendrada desde el primer instante como un feto abortado, porque la Paz, con mayúscula, implica justicia.
En el 2005 el Congreso de la República de Colombia aprobó la Ley 975, conocida como la Ley de Justicia y Paz, que tiene por objetivo manifiesto: “facilitar los procesos de paz y la reincorporación individual o colectiva a la vida civil de miembros de grupos armados al margen de la ley, garantizando los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación”.
 De forma explícita la Ley reconoce a quiénes se debe considerar como víctimas del conflicto, y establece los derechos a los que éstas tienen acceso; asimismo, la Ley estipula los “requisitos de elegibilidad” para la desmovilización individual y colectiva.
Luego, en el 2013,  el presidente modificó esa ley, tal vez porque construyó una noción de víctima, deconstruida y reelaborada desde múltiples puntos de vista. Las críticas se centran en que el marco jurídico establecido por la Ley 975, que en teoría iba a garantizar “verdad, justicia y reparación”, solo permitió conocer “verdades a medias” y no logró el resarcimiento a las víctimas por parte de sus verdugos. Puesto que las confesiones de los terroristas apenas sirvieron para “identificar muchas fosas comunes” y para que se supieran “algunas cosas”; pero la Leyes promulgadas  están lejos de cumplir los objetivos para los que fueron  aprobadas y poco o nada entregaron de justicia o de paz, a pesar del nombre rimbombante  que les atribuyeron.
Ahora, frente al más gordo conejo que  ha estafado  la buena fe de los colombianos, llamo la atención: No se podrá avanzar mediante paradigmas ineficaces y se necesita la Paz. A ella llegaremos si se hace borrón y cuenta nueva en el proceso pacificador puesto que el que venció su plazo el 23 de marzo, ya es letra muerta y sirvió, solo, como sofisma de distracción.
Samaria Márquez Jaramillo

viernes, 25 de marzo de 2016

Si se puede soñar se puede lograr



Los amigos de Matiz Solidaire, me envían una caricatura que llena de optimismo: SI se puede soñar, lo podemos lograrar.Pero ¿Cuando?
Matíz Solidaire <matiz1.solidaire@gmail.com>
16:06 (hace 18 minutos)
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para bcc: mí
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jueves, 24 de marzo de 2016

Audacia de ser simple en un momento histórico enmarañado, demuestra la autora de Los Nietos del exilio,

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Nuestro sello editorial Lacre, integrado en el Grupo Áltera, tiene por vocación propia publicar autores por cuyo futuro apostamos con entusiasmo: nuevas firmas de las que saldrán los escritores consagrados de años venideros.
Esta labor Lacre la lleva a cabo basándose en toda la experiencia que a lo largo de 25 años ha sido acumulada por Áltera: un Grupo editorial en cuyo fondo (junto con coediciones con Planeta) figuran desde autores clásicos (García Lorca, Lope de Vega, Shakespeare, Dostoyevski…) hasta prestigiosos contemporáneos, tanto españoles e hispanoamericanos (Fernando Sánchez Dragó, Álvaro Mutis, Fernando Savater, José Javier Esparza, José María Zavala…) como extranjeros (Robert Graves, Ludwig Pfand, Giorgio Agamben, Pierre Gaxotte…).

La labor específica de Lacre Ediciones es la de editar, distribuir y promocionar, tanto en España como en la América hispana, obra reciente de autores nuevos, desplegando publicidad y capacidad de ventas  

‘Los nietos del exilio’


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 Audacia de ser simple en un momento histórico enmarañado, demuestra la autora de Los Nietos del exilio,  quien comprueba que las novelas que echan raíces son escritas con palabras a flor de piel pero emanadas de lo profundo de un ser. Palabras sencillas para patentizar los recovecos del alma de cada uno de los traumatizados personajes .
Los nietos del exilio es el desgarro de un alma. De la de  cada uno de sus personajes, pero también de la de su autora, Samaria Márquez Jaramillo, que ha buceado en la historia de cuatro generaciones para trazar un cuadro asfixiante, pero también lleno de vida. Por eso hemos querido que la autora  narrara cómo fue el proceso creativo de dicha novela. Si haces clic en el enlace que sigue, disfrutarás con el preámbulo de una novela llamada a perdura en el recuerdo.
“Movimientos feministas, ecológicos, religiosos, homosexuales, y otras protestas, cedieron su turno para que la Literatura cuestionara los modelos de representación previos a los 80s,  época en la que, según mi familia, “me puse a escribir con juicio”, coincidiendo con  la nueva novela  histórica, surgida  en un contexto de emancipación obstaculizada, y un anhelo de identidad.
Los nietos del exilio Samaria Márquez Jaramillo Lacre EdicionesEn Los nietos del exilio la aproximación al suceso histórico, para intimar, ficcionarlo y encajarlo en fechas verídicamente históricas, es un hecho deliberado. De ahí que resulte ingenuo e infantil querer que mi novela, ficción en su máxima concepción, posea cualidades de documento histórico. De acuerdo con pensadores actuales, es un contrasentido esperar que la imaginación sea una representación de la realidad, puesto que la propia realidad resulta ser una dimensión, aumentada, coloreada y escenificada, de la ficción.
Los representantes de las cuatro generaciones que se constituyeron en personajes de la novela histórica Los nietos del exilio, sin desgarramientos ni esfuerzos y, a pesar de que fueron transeúntes por una historia en la que exorcicé cualquier posibilidad de practicar una cuidadosa fabricación de personajes, ellos por la fuerza comunicativa, superaron el síndrome novelístico de verosimilitud y aparecen tan reales como lo pueden llegar a ser entre renglones. A Los nietos del exilio los parí para lograr, sin lazos rosas y sin patetismo, estrangular la hegemonía del relato histórico romántico, ya en declive, y hacer gala de un -derramado por todas las páginas- “¡a mí que me importa!”.
En cuanto a lo personal yo, Samaria Márquez Jaramillo, pensaba que la humanidad toda era buena, bueno el mundo y color de rosa el horizonte.  Luego entré en sospechas y empecé a mal juzgar, con un resultado, entre otros muchos, que me hace estar segura de que sólo me importa poder escribir y que me lean.
Creía que en mi pasado reciente habitaban demasiados malos ratos. Durante ellos me dejé robar los sueños y dejé de escribir ficción para iniciar múltiples memoriales de fracasos, adosados a lamentos lastimeros, hasta que un día descubrí que había eliminado de mi vida el hilo que me permitía ser cometa volando en las alturas, mecida por buen viento, y salté a construir lo que será mi memoria estilo siglo XXI. Fue entonces cuando comprobé, regocijada, que continuaba siendo una niña a la que la vida hirió en el alma pero no en sus sentimientos. Fue, entonces, cuando empecé a desbrujar rencores
Luís Folgado de Torres, (derecha)editor colección maestros de la Novela Histórica, Editorial Áltera, sello Lacre, responsables de la publicación de Los Nietos del Exilio de la escritora colombiana Samaria Márquez Jaramillo.


 novela  presentada por  el escritor Luis Folgado de Torres,  en la madrileña localidad de Colmenar Viejo. También el público abarrotó la presentación, en La Puebla del Condado y en BiblioCafé



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Y ahora, ¿qué fecha esperamos?
Samaria Márquez Jaramillo
¡Cumplimos, nunca hablamos de paz sino de pactos...!


“Ay ayayay, canta y no llores, porque cantando se alegran cielito lindo los corazones…”
A continuación y dedicado al señor presidente de Colombia, Juan Manuel Santos cantaré, abusando del  original de Héctor Lavoe, la canción Plazos Traicioneros:
Cada vez que te digo lo que siento 
tu siempre me respondes de este modo 
deja ver, deja ver 
si mañana puede ser lo que tú quieres. 
Pero así van pasando las semanas 

pasando sin lograr lo que yo quiero, 
si tu Dios es mi Dios 
para qué son esos plazos traicioneros. 

Traicioneros porque me condenan 
y  me llenan de desesperación 
yo no sé, si  me dices mañana 
porque otro probará tu sinrazón. 
Si tu Dios es mi Dios 

para qué son esos plazos traicioneros. 

La llamada Paz negociada en la Habana, se convirtió en una utopía: Su figura, de cartón piedra, atraviesa la zona próxima al ámbito del  desencanto. Todo lo hecho al respecto se convierte en apología del desengaño.
Escribo en los anteriores términos, casi amargos, porque tengo la certeza de que los colombianos vivimos en el país de las maravillas... pero sólo mediante sueños de locos. La realidad es desestabilizadora. ¡Qué horror!
"Hay días que somos tan lúgubres, tan lúgubres..."
Por mucho que quiera hablar de desespero, angustia y miedo, me quedo sólo en palabras, todas ellas sustantivos.
Detengo un poco el oficio de digitar este texto y reflexiono: ¿Tendrá validez, será totalmente idóneo el lenguaje en su misión de  retratar el fiasco colombiano?
De Estados Unidos, el altar  de las opiniones  venales, llegan noticias atenuadas por muelles sistemas de suspensión: Quizá, tal vez, puede que sí, y por el cambio de denominación: Ahora se trata de que estamos en Guerra Civil.
Mientras tanto el gasto militar, que espera cambiar de rubro y dedicar esas sumas a la educación, cruza los dedos para que la  salida del monte de las huestes de Timochenko no sea hacia el Capitolio, convertidos algunos de sus integrantes en padres de la Patria.
Presiento que el abarrotamiento en las cárceles será la disculpa: “En los penales no hay cama para tanta gente, descarguemoslos, adicionadas todas las prerrogativas del cargo, en las sillas del Senado y de la Cámara y los que no alcancen puestos legislativos, entonces pensionémoslos con altos rangos militares…”
A la par, en  el ELN, sonríen maquiavélicamente:Recibirán sin pedir y ganarán sin apostar…
Y del señor presidente de Colombia ¿qué decir?: Recordemos una de tantas veces que sacó de su chistera un elemento distractor: " Nos acercamos –como nunca antes– hacia el silencio de los fusiles y avanzamos cada vez más hacia la reconciliación entre colombianos –entre hijos de una misma nación. Y en ese camino debemos siempre recordar a las víctimas del conflicto, a aquellas a las que de tantas formas les han violado sus derechos humanos. Por su dolor, por lo que han sufrido, por los horrores que han conocido, debemos persistir en esta búsqueda de la paz y evitar –sobre todo– que nuevas víctimas sufran las atrocidades de la guerra. Alcanzar una Colombia en paz será la mejor garantía de un respeto básico de los derechos humanos, no hay nada más que y a la vez permitirá encausar mejor nuestros esfuerzos para velar por la máxima realización de todos los derechos”.
¡Bravo! Al final un tema grato. ¡Qué bien! ¡Aplausos! ¡Viva Colombia el país de las maravillas mentidas! Lo demás es “Oh, gloria inmarcesible, oh júbilo inmortal…” La paz santista,

que, todo parece indicarlo,  entregaba el país, con fiscal y fuerzas armadas incluidas y hasta con el Procurador inmiscuido, no pudo ser, esta vez. ¡Viva la aguantadora e ingenua esperanza de los colombianos!

miércoles, 23 de marzo de 2016

HAY PALABRAS QUE HABLAN DE SILENCIOS

HAY PALABRAS QUE HABLAN DE SILENCIOS


Samaria Márquez Jaramillo
Obama dijo “guerra civil” para referirse a la situación de Colombia. En el pasado, U.S.A. hablaba de lucha contra el terrorismo y por obra y gracia de las palabras del actual presidente de Estados Unidos, el sacrificio por 70 años,  de la población civil, en mayor cantidad sus menores de edad, se convirtió en batallas entre dos bandos con una misma nacionalidad. 
Guerra civil es la denominación usada para calificar  un enfrentamiento de dos ejes políticos contrarios que, necesariamente se desarrolla en un mismo país, enfrentándose entre sí personas de un mismo pueblo o comunidad defendiendo dos ideologías o intereses distintos. Algunos pensadores afirman que todas las guerras civiles son de secesión porque la finalidad es el dominio de territorios.
¿Cómo llamará, entonces, Obama su intervención en Irak?
Luego de la petición de Irak para que EE. UU. iniciara una guerra contra el Estado Islámico, no reconocido internacionalmente,  el 8 de agosto de 2014 el presidente de los Estados Unidos anunció al mundo la entrada de su país  en el conflicto que Irak vive con el Estado Islámico. Según Obama, la nación norteamericana no debía quedarse indiferente ante la petición de ayuda de Irak y, además, debía proteger  los establecimientos y bases militares estadounidenses asentadas en Irak. El 10 de septiembre de 2014, Obama le declaró la guerra al Estado Islámico y anunció la creación de una coalición internacional con el fin de actuar en contra de aquellos terroristas.
Las críticas al término "Guerra contra el terror" se refieren al costo, en dólares y en vidas, de las operaciones militares llevadas a cabo en nombre de dicho término y agregan que las acciones no pueden ser llamadas como guerra, porque no existe un enemigo claramente identificable, o al hecho de que parece poco probable que el terrorismo internacional pueda ser adecuadamente eliminado por medios específicamente militares.
Y hablando de terrorismo es inevitable nombrar a Abu Bakr Al Baghdadi por quien el FBI ofrece una recompensa de 10 millones de dólares.
Otras críticas alegan que el terrorismo no es un bando en una guerra porque no es enemigo concreto, sino solo una táctica usada por grupos de personas opuestas a otros grupos más amplios y llaman la atención sobre que el terrorismo, no es lo que  le ocurre a otros. A este respecto conviene recordar lo que decía Churchill de los conciliadores: «El amigable componedor es aquel que alimenta al cocodrilo esperando ser el último en ser devorado».







El pasado es un resucitado por la memoria  y la historia una ciencia humana y por eso susceptible de estar equivocada. No se puede buscar la solución en experiencias ajenas y no es por estar paranoica que pienso en Hamlet: “La responsabilidad me hace cobarde”. No es de héroes ofrecer a sus connacionales como víctimas de terrorismo sólo por demostrar solidaridad pero, por el otro lado está el poema del alemán  Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller, erróneamente atribuido a Bertold Brecht.

“"Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba un alguien  que dijera algo".