jueves, 7 de febrero de 2019


El Quindío, montado en tigre, se dirige a los próximos comicios
Samaria Márquez Jaramillo



Escribir sobre el binomio corrupción-desempleo es opinar y mirar el panorama y mientras estudio la situación, la analizo y acumulo cifras, debo cuidarme de no caer: Me comerá el tigre.


Los quindianos cabalgamos sobre el tigre de la corrupción desde hace años y el ejercicio administrativo gubernamental o empresarial deshonesto, se debe a que con la boca llena no se puede hablar y no algunos, sino un buen número, pensaron que el robo del erario público no era su problema y que si dejaran de mirar hacia otro lado se toparían con que la corrupción no corroe solo al Estado sino que termina robando a los ciudadanos del común, los que no denuncian por aquello de que el poder es para joder.

Sucede, entonces, que todos terminan montados, unos en el lomo y otros encima del anca, pero todos sobre el tigre que es, a la vez, corrupto y populista y, a pesar de las muchas verdades encubiertas por nuestra cobardía, se sigue en la modalidad de política pecaminosa, a la que le llegó la hora de salir por la puerta oculta 
.

Ojalá suceda que, en número mayor a los traficantes de “triunfos políticos”, sean compradores o vendedores de votos, la gente decida por un futuro limpio, entendiendo que el mayor problema es económico e hijo de la corrupción, engendrado por la ausencia de una contratación pública transparente y eficaz y por el manoseo de los mecanismos de control y prevención de la corrupción, multiplicados por la elección popular de alcaldes y gobernadores, que dio inicio a la corrupción ética y política que es más que un calificativo. Es el nacimiento de un engendro: EL empeoramiento económico, como fruto del maridaje entre el poder gubernamental y las esferas con peores rendimientos y nula eficacia, pero con conexiones y deudas para cobrar, originadas en las campañas tras el voto en los comicios y sucede que empresas incompetentes pero dispuesta a pagar peaje, transitan por la contratación, lucrándose con millonarios contratos, estilo alta costura: diseñados bajo medidas especiales e individuales.

No intento una moraleja pero me es imposible no terminar diciendo que la podredumbre política va más allá de olvidos éticos: Es la culpable de la multiplicación de la pobreza. Evitando la pauperización llamo la atención. Ojo: En Armenia se han mezclado demasiado el sector financiero, el inmobiliario y el institucional. A tal manera que da la impresión que los tres sectores enunciados están conformados por las mismas personas y que integran sus juntas directivas, para luego, sin obstáculos, llegar a la meta llamada urna electoral y de allí, victoriosos, ¡a posesionarse el siguiente 1º de enero!
El triunfo de los corruptos causa la miseria del pueblo 

 Tenemos que recurrir a decisiones y acciones que enruten por vía democráticas, sin chauvinismos, la política partidista que habrá de entregar 13 nuevos gobernantes para el Quindío (doce alcaldías y una gobernación), los diputados y concejales. Es imposible hacer política con sentimientos extremos.




domingo, 3 de febrero de 2019

Bienvenida la subversión
Samaria Márquez Jaramillo




Para empezar: No se  debe tener miedo a la palabra subversión. Su primer significado es, en la tabla de valores humanos,  cambio ocasionado por el querer popular.
Luego, los soberanos del poder, ya fueran reyes, príncipes, emperadores, sultanes y otros dueños de vidas y haciendas, llámense Maduro  o Idi Amín , la demonizaron, la convirtieron en  sinónima de sedición –no lo es-  y la hicieron valer como representación de “movimiento revolucionario, culpable de  la destrucción de la estabilidad política o social de un país”. ¡Las palabras sirven para alabar, para condenar, para destruir o para engendrar! Olvidándose que son los útiles de Dios porque él, por ser Dios, con pensar en algo lo materializa. Sin embargo, su primera acción en la Creación la  ordenó con palabras: “Hágase la luz”…
Friederich Nietzsche, en su obra La genealogía de la moral  afirmó que “ de la misma manera como  el pueblo separa el rayo de su resplandor y concibe al fulgor como un hacer, como la acción de un sujeto que se llama rayo, así las acciones  del pueblo se separan, también, de  la potencia de las ostentaciones de la moral gubernamental, mostrando que detrás del conjunto de costumbres y normas que se consideran buenas para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad, existe un fundamento diferente, virtuoso del libre albedrío, que es dueño de exteriorizar y, también, de no exteriorizar otra fortaleza ética”.

No todo “subversivo” es socialista, puesto que el concepto no reseña cuáles relaciones reemplazarán a las “subvertidas”. El término se asocia, casi siempre de manera simplista, con ideologías provenientes de la izquierda política. El uso ideológico de éste término, con una fuerte carga negativa, se acrecentó  en los inicios del siglo XX.
 El libro Nunca Más, llamado el informe Sábato porque fue este escritor quien lo entregó, establece que la lucha contra los «subversivos», con la tendencia que tiene toda caza de brujas o de endemoniados, es un delirio semántico transformado en represión, usado por los defensores del statu quo para designar al “enemigo que debía aniquilarse”. En este contexto, las Fuerzas Armadas en Latinoamérica, se auto asignaron la tarea de “defensa” de la Nación frente al peligro de la “subversión”, y es cuando un término equivocadamente utilizado se convierte en política de Estado.

Porque todo nos llega tarde a los provincianos –empleo el término de manera peyorativa como voz que habla de “persona carente de amplitud de ideas o puntos de vista, por falta de información y/o conocimiento”- yo, posestructuralista , considero  que el lenguaje tiene una función clave en el desarrollo de la actividad humana y en sus funciones, pero apenas ahora leo y releo La Subversión en Colombia: El cambio social en la historia, publicado originalmente en inglés en New York en el año de 1968 y del que está circulando la 5º edición, de Orlando Fals Borda, quien intercede por la abolición del pensamiento  light y cómodo que nos hace expresar “no me importa quien gobierne, pues de igual manera tengo que defenderme solo”, porque por eso estamos como estamos: Asolados  por la violencia y los problemas propios de una sociedad y un Estado decrépitos incapaces de superar políticamente las contradicciones y problemas sociales, y cuya primordial  acción gubernamental es la corrupción.

 Es por lo anterior que invito a asumir la palabra subversión en forma contraria a como lo hacen los reaccionarios que la usan  para referirse, e incriminar,  a todas aquellas acciones de personas que de manera abierta y sin tapujos, expresan ideas contrarias. También exhorto a obrar como elementos de subversión, conociendo que la etimología de esa palabra, casi proscrita, se analiza  así: " Sub" "versivo", una versión diferente, una óptica distinta a la implantada por los  administradores de la sociedad, zurdos, porque con la derecha están encadenados a la perversión

Confieso: Soy subversiva. Aprendí que la subversión social comienza para cada quien cuando  declara que está en condiciones  de hacer aquello de lo que no se le consideraba  capaz. Yo puedo, tu puedes, ellos pueden y nosotros podemos más.

lunes, 28 de enero de 2019


El error del FOREC y el billonario despilfarro
Samaria Márquez  Jaramillo

Cuando la tesis es errónea el resultado es incorrecto. Del  Forec  nos queda un error semántico: El manoseado término Tejido Social que no es, de ninguna manera lo fue, algo que se refiera a la situación social, emocional o cultural  de Armenia y el Quindío, después del terremoto, sino que equivocadamente, por desconocimiento, se usó mal el término y por ello, de igual manera, se dieron   malos resultados.

Tejido Social  no es aquello  que hubo que tratar, mejorar, solventar, resolver, solucionar, desenredar o encontrarle solución post- terremoto. El tejido social no es la  psiquis, la salud,  la oportunidad  económica , la situación  psicológica y social, los procesos educativos, susceptibles de estar o de llegar a estar, afectados, dolientes por  efectos  de  algún  problema generalizado en la comunidad . No se trata de algo mancomunado  que esté herido o vulnerado, al que haya que sanar, darle  atención y reparación integral, indemnizar o restituir.
El FOREC fue creado la primera semana de febrero de 1999 para encargarse de la buena inversión del billón y medio de pesos que gubernamentalmente serían entregados, además de la ayuda internacional   y nacional, todo con la instrucción de alejar su actuar , orientar los recursos, por vías carentes de  influencia política. Y llegaron las ONGS.


El FOREC trajo de Antioquia a la mayoría de las contratistas que se encargaron de supervisar los contratos que tendrían que ser cumplidos por las ONGS.
La que firma esta nota, conversó con la directora del que fue comité de supervisión, creo se llamaba Margarita, (mi memoria es selectiva). Le pregunté cuáles eran los parámetros para aprobar o negar un proyecto. Me contestó que se estaba priorizando  la recuperación del tejido social. Yo pensé que, de verdad, la institucionalidad estaba muy mal en el Quindío y volví a inquirir:
           ¿Específicamente  que características debe tener un proyecto viable?
           El tejido social está muy maltrecho. En consecuencia, al respecto hay mucho para hacer. Por ejemplo tienen mayor opción, porque tienen más altos puntajes, los que desarrollen un trabajo que coadyuve a aliviar la inseguridad emocional, la ansiedad, la desintegración familiar, la desnutrición infantil, el empleo del tiempo libre…
           Y  ¿qué  tiene que ver lo anterior con el tejido social? Mejor dicho, para usted ¿qué es tejido social?
           La encargada de calificar proyectos me miró con lástima y me dijo:
           Es muy difícil aprobar un proyecto a alguien que desconoce la razón de ser, el objeto de su proyecto, que tendría que ser dirigido a aliviar la desventura que en el pueblo ocasionó el terremoto. Eso es proteger el Tejido Social.
           Es más  inocuo que usted propenda por  el apoyo financiero a quienes  vengan de samaritanos, a repartir  beneficios y, a la vez, obtener altos porcentajes del costo de esos beneficios, como quien dice a cumplir, por encargo y bien remuneradas, las Obras de Misericordia.  ¡Qué terrible error! Se llama Tejido Social el rol de las organizaciones de la sociedad civil en el desarrollo social y los procesos de participación ciudadana y de fortalecimiento.  Un tejido es un conjunto de células, y estas son la unidad funcional de los humanos. En este sentido las células se refieren a los individuos y el tejido son las relaciones que forman entre sí. Tejido social puede darse en personas por parentescos sanguíneos o núcleo mutuo con quienes  se convive a diario. Otro de los tipos de tejido social son los comunitarios, estos se construyen de diferentes núcleos familiares…
La encargada de calificar proyectos me miró horrorizada y dijo: Ya vuelvo. No regresó, ni yo volví a las oficinas del Forec…

Los medios de comunicación, cuando nombran  programas de bienestar social o de comportamiento humano, los  tildan de beneficios para el tejido social,  pero ¿qué es el tejido social? Es lo mancomún entre los que  integramos  una agrupación o congregación, es lo que nos articula, nos fusiona, nos hace  ser eslabones   de una  misma cadena. 

Habría sido de máximo provecho que, entendiendo lo que es Tejido Social, una buena tajada de la torta billonaria se  hubiese entregado por el Forec, mediante proyectos, a instituciones bien constituidas. Entendiendo lo institucional como aquello que se realiza de modo organizado por un grupo de personas. Insisto: Si el Forec hubiese sabido qué es Tejido Social no habría protegido el paternalismo de manera populista  y hubiese fomentado la financiación  de organizaciones en pro de un bien común: El mejor estar y desarrollo del Quindío, remecido por la tragedia  del 25 de enero de 1999 y que estaba urgido de intervenciones  y realizaciones de entidades con dientes y músculo para jalonar  el fomento a la economía regional, la paz  y  el enriquecimiento de su cultura.




miércoles, 23 de enero de 2019


Terremoto aún sacude a Armenia
Samaria Márquez Jaramillo


En febrero del 62 d.C., (según el calendario Juliano) se produjo un terremoto que ocasionó numerosos daños en Pompeya y en otras ciudades cercanas. Esa ciudad  estaba en proceso de restauración  cuando, el 24 de agosto del 79 d.C., (del calendario Juliano) fue sorprendida por la catastrófica erupción del Vesubio, que causó la muerte de miles de personas y que supuso el fin de Pompeya, sepultada bajo las cenizas y piedras expulsadas por el volcán. Dos días después  volvió a salir el sol, el Vesubio  emanaba una columna de humo y Pompeya estaba completamente destruida. El sitio se perdió de la memoria durante más de 1.500 años. En 1748 un arqueólogo español  encontró la sepultada ciudad.


El lunes 25 de enero de 1999 a las 13 y 19, los habitantes de Armenia gritamos: ¡TERREMOTO!, Y  la soledad, la  frustración y la angustiosa sensación de desprotección que experimenta el individuo al verse amenazado por fuerzas desconocidas, aún coacciona.
La de Armenia ha sido una evolución de contrastes.  El trabajo del Forec (Fondo de Reconstrucción y el Desarrollo Social del Eje Cafetero), encargado de invertir los $1,6 billones que se destinaron para entregar subsidios de vivienda y construir infraestructura pública, genera controversias. Personalmente creo que hubo despilfarro, oportunismo de ONGs foráneas, favoritismo por parte del staff antioqueño que se trajo para determinar la contratación del FOREC  y la deuda social sigue activa. El 13,2 % de los armenios tiene  sus necesidades insatisfechas, mientras que cerca de 16.000 personas (el 5 % de la población de ahora, 315.000 personas) vive en la miseria absoluta, de acuerdo con los datos más actuales del Dane.

Los armenios, ahora y en las horas difíciles, sacan fuerzas de las tragedia y piensan que, con respecto a su capital del Quindío, jamás  llegarán a exclamar: Erase una vez la Ciudad Milagro, porque aunque la cosecha urbana no es tan rápida  como la de pan-coger, sustituyeron la madera y el adobe por el cemento y el ladrillo y hay numerosos ejemplos que ponen de manifiesto el carácter recio, la capacidad de recobrar la normalidad del diario vivir tras la tragedia y el resurgir con igual o más fuerza, pero es innegable que en Armenia, seguimos terremotiando cuando desde hace ya años debimos ponerle manos al asunto y olvidar lo del terremoto como tragedia y vivirlo, a posteriori , como una oportunidad de cumplir lo de “la nueva ciudad”, que a pesar de que se ha recuperado urbanísticamente, sigue enferma del eufemismo “tejido social”.




Todo vale a la hora de los recuerdos. Frente a mi ventana, al fondo en el oriente de esta ciudad, el azul de las montañas habla de lejanía. La vida depara decepciones y los sueños incumplidos toman muchas formas y colores mientras que a las nostalgias las representan en blanco y negro. Pasó el tiempo, llegó la vejez sin espacio para el porvenir mientras en mi hay un sitial para el olvido, el agravio y la herida… En el lugar del olvido guardaré lo tan repetido: “¿Por qué, Dios, a nosotros?” Resulta verdaderamente ejemplarizante recordar los días iniciales de la época denominada post terremoto, sin entregarse al melodrama ni al ideal del héroe romántico de la Literatura siglo XIX.
La vida depara decepciones y los sueños incumplidos toman muchas formas y colores mientras que a las nostalgias las representan en blanco y negro. Han pasado 20 años desde esa tarde cuando empecé a vivir  en el reino de la muerte. Ya es hora para tener en cuenta que el presente sólo dura un instante, a pesar de ser contundente y aplastante se fragmenta, se astilla, se hace esquirlas y se convierte en pasado.  En consecuencia olvidémonos de la palabra reconstrucción y empleemos  los músculos en delinear el futuro. Tal vez allí algún arqueólogo nos encuentre.




Octavio Paz dijo: “…Hoy recuerdo a los muertos de mi casa: La que murió noche tras noche  y era una larga despedida, sin encontrar un recuerdo al que asirse, no se sabe en qué silencio entró. De un vacío a morir hay poco espacio y apenas queda tiempo para  el caos, alzar la cara, ver la hora y enterarse: las trece y diecinueve… El cielo está cerrado y el infierno vacío. Es un desierto circular el mundo…”.


El Armenia de antes del 25 de enero de 1999, quedará en la historia y en los mapas, los sobrevivientes en sus casas, en los cambuches o en donde sea, los muertos en las estadísticas, en los titulares de las noticias. No lo niego, deliberadamente guardé para este final lo que voy a copiar de Quevedo: «Ayer se fue, mañana no ha llegado;  hoy se está yendo sin parar un punto, soy un fue y un será y un es, ¡muy  cansada de esperar oír decir que el futuro es hoy! 





lunes, 21 de enero de 2019


“Ahí les dejo pintada su h.p. estatua”,
podría decir el cura gobernador
en su discurso de despedida
Samaria Márquez Jaramillo

Esta historia comenzó cuando el cura gobernador dijo se colocaría en la Plaza de Bolívar, cerca de la entrada del edificio de la gobernación del Quindío, otra escultura, en recuerdo del terremoto. Ahí empezó la preocupación. En recuerdo de la pujanza, coraje y arrestos de los quindianos la mejor manifestación artística es el Monumento al esfuerzo que denota músculo social, resolución, orgullo regional y todo cuanto es bueno y nombrable de un pueblo.
Como, a mi parecer, el cura gobernador es narcisista, pues qué mejor que una escultura donada por su gobierno (léase pagada por todos nosotros) compitiendo con esa del esfuerzo de la que tan orgullosos estamos. Ante la reacción general, que no tiene color político sino que actúo  bajo la bandera de un sano regionalismo, el cura atenuó su decisión y dijo que la colocaría en otros sitios, demostrando que lo que el ex clérigo quiere es figurar en la placa conmemorativa. Por lo demás, estamos de acuerdo en que "que no haga ni el intento porque él es de Medellín no es de Armenia como para que venga a hacer lo que quiera con la ciudad y más a meterse con nuestro monumentos insignias...." y que no se preocupe por figurar  en la placa, ya le haremos una que recuerde que nos trata de "mediocres, sin cultura que no saben escribir ni una carta..."

 Al cura Osorio lo conozco ahora como personaje ausente  de la novela La feria de las Vanidades, de la que creo es  iniciadora del movimiento del realismo europeo que comenzó en la década de 1830, que Balzac y Flaubert dominaron en Francia y Gógol y Tolstói en Rusia, pero como todo nos llega tarde es ahora que empieza a vivirse en el Quindío engendrado por la soberbia del que luchó por ser elegido no para gobernar en defensa del progreso de una región sino como estadio donde le soltaría la rienda a sus anhelos de Sultán, emperador, monarca, soberano, califa o  príncipe.  

No permitan que en épocas difíciles la rutina, el conformismo ,el desaliento y el “a mí que me importa”, entren en el diario vivir, sino, muy por el contrario, luchen por mantener el espíritu de innovación y el entusiasmo cívico que  caracteriza a los quindianos y es el motor del desarrollo alcanzado, en otras épocas cuando no importábamos de Antioquia a quienes vendrían a instalar , a ultranza, la versión dos del Parque de Berrio y que favorecieron con la contratación a sus paisanos y llenaron de vergüenza  lo que pudo ser el desarrollo de esta región, antes impulsada por los que la hicieron grande y le dieron honor y ahora de ellos queda en la gobernación unos retratos colgados, que la megalomanía del cura SIPUEDO no alcanzó a arriar o abatir.

Imagino el discurso de despedida del cura, el próximo 1º de enero que entre otras muchas zalemas e inciensos a su nombre dirá, parodiando el final de la película La estrategia del caracol: Ahí les dejo pintada la h.p. estatua…” Ojalá nos la deja reproducida en un dibujo con perspectiva, en un muro de alguna penitenciaría, como advertencia de lo que le puede pasar a aquel que en beneficio de su imagen atropella el respeto que merece el arte de la escultura y otros no intenten repetir lo de mancillar nuestro Monumento al esfuerzo, pretendiendo colocar en sus alrededores un bulto al mal recuerdo de un “gobernante” que trabajó 4 años en beneficio de “su honor y gloria”.

"Torna el guerrero de la lid sangrienta,
Ceñido con el lauro de victoria;
Le aclama el pueblo, y su poder ostenta

Desde el sitial que le erigió la gloria.

Mas, como el polvo que arrebata el cierzo,
Pasa tan raudo el popular sonido...
¿Qué fue del hombre de pujante esfuerzo?
Hundióse en las tinieblas del olvido.
¿Qué es, pues, la gloria que el mortal adora?
¿Qué es, pues, la dicha que alcanzar ansia?
Nube que besa el sol y se evapora;
Placer que acaba al acabar el día;
Astro que el cierzo del dolor apaga;
Llanto fugaz que piérdese en la bruma;
Belleza sin color que que ya no halaga;
Flor sin fragancia, vanidad de espuma."



viernes, 18 de enero de 2019

PRESERVEMOS  LAS IMÁGENES QUE REPRESENTAN NUESTRA HISTORIA
Samaria Márquez Jaramillo

En el mañana,  la historia del Quindío  y, sobre todo de Armenia, nos enseñará que un cura ególatra convirtió a esta ciudad, que merece mejor suerte,  en un muestrario de sueños cívicos destrozados. Me explico con ejemplos que, guardadas las proporciones prueban  que el actuar de los prepotentes, a través de los siglos y desde diferentes geografías, es siempre epígono de soberbia: Nasser quiso emular a todos los faraones, los reyes, virreyes de Egipto, a los bizantinos, turcos, mamelucos y a todos los coroneles llegados al poder público, todos, también, locos por el ansia de  reconocimiento, que les hizo maniobrar para que se les rindiera  tributo de admiración. No importe a cuál costo.
El dios que adoras puedes ser tú mismo


Si la historia no es la historia de las guerras sino, también, la de los fraudes, leamos un poco: En Egipto, con  el rio más antiguo del mundo se construyó una represa, la de Asuán ahora llamada de Sadd al-Alí , que no cumplió ninguno de los propósitos: No reguló la fertilidad de las tierras, no reservó la historia puesto que inundó ciudades consideradas Patrimonio de la humanidad, y obtuvo la generación de un tal número de kilovatios que, hasta ahora, 50 años después, no encuentra compradores y, no cumplió el sueño faraónico puesto que no logró superar a la Pirámide de Keops y probó que si los delirios de grandeza de los falsos benefactores que empequeñecen la historia, tuvieran un ápice de cronofobia, sabrían que el paso del tiempo destruye monumentos a la egomanía.

 Nasser actuó por orgullo, para emular a los faraones. Para probarlo va un ejemplo parroquial: La diferencia entre un camello y un dromedario consiste en  que provienen de lugares distintos: Los camellos son originarios de Asia Central, en cambio, los dromedarios proceden de la Península Arábiga. Los dromedarios tienen una única joroba mientras que los camellos tienen dos . Al hacer una escultura hay que saber de morfología  biológica y anatomía. El tamaño de los testículos del dromedario que homenajeaba a Mario Londoño no guardaba proporción con la anatomía de esos animales y era una ignorancia hacer una escultura de un dromedario en homenaje al que denominaban Camello. Y ¿qué ocurrió? Los fanáticos quisieron prolongar en Ana María Londoño, como alcaldesa el culto a un héroe prefabricado (porque el pueblo cuando no tiene héroes se los inventa) y la esposa de Mario Londoño, como alcaldesa resultó un fiasco que pronto llevó a embodegarse el monumento a la lambonería y a la ignorancia de la zoología. De “camello” ya no hay estatua. Por ahí, en cualquier bodega estará guardado lo que sirvió de hazmerreir  y motivo de chistes sobre nuestros conocimientos de arte.

Ahora el ex clérigo de La Virginia, paraje de Calarcá, quiere tener su propio monumento e ignora o no le importa o no conoce lo veleidosa que es la historia y obliga a que la Plaza de Bolívar de Armenia, u otro municipio, soporte el alimento a  su  narcisismo. Lo que cuenta, (así parece) es estar ligado al recuerdo aunque sea de una tragedia superada, y por medio de un monumento no deseado que, colóquenlo donde lo coloquen, siempre estará en  offside.
¿Para qué otro monumento en nuestra Plaza de Bolívar? En Colombia hay 7 maravillas de la escultura:
 San Pedro Claver. Cartagena Autor: Enrique Grau.
Los zapatos viejos. Cartagena Autor: Héctor Lombana Piñeres.
Monumento a la María Mulata. Cartagena Autor: Enrique Grau. ...
El gato del río. Cali  Autor: Hernando Tejada. ...
El sol. Autor: Edgar Negret. ...
Bolívar Desnudo, Pereira  Autor: Rodrigo Arenas Betancourt
Monumento al esfuerzo,  estatua de bronce emplazada en la Plaza de Bolívar de Armenia, diseñada por Rodrigo Arenas Betancourt y esculpida en París por el quindiano Roberto Henao Varitica, en conmemoración de la fundación de la ciudad y su colonización . Esta escultura quedó enhiesta, superó los efectos del terremoto y sigue apuntando hacia el cielo dando prueba de la voluntad férrea de los quindianos y saldrá vencedora del afán protagonista del actual mandatario departamental.


Que se oigan las voces de protesta y anulen los embelecos de quien o no conoce que en toda la faz de la Tierra alrededor de una gran obra de arte no se colocan placebos para emularlas sino que se abre un espacio al respeto y una vía para que transite, victoriosa la historia.



domingo, 13 de enero de 2019




El Quindío remontará el vuelo, más pronto que tarde
Samaria Márquez Jaramillo

Vejez sin dignidad es prisión sin rejas, verguenza sin rubor, sanción secreta, puro crgo de concienciencia 

“Estamos viejos cuando las cosas del porvenir empiezan a ocurrir, y una razón de que sea así es que ya somos capaces de creer en aquello de lo que dudábamos e, incluso, con suficientes motivos para ponerlo en cuarentena, en la tercera edad creemos que vivimos ya nuestro futuro. El hombre primero tropieza, después anda, luego corre, un día volará por encima del pasado sórdido y por debajo de la maravillosa aurora del porvenir que se adentra en su vida”. José Saramago.


.Al borde del cambio, ahora y aquí es el lugar y el tiempo para, entre todos, proteger y contribuir al crecimiento del germen de los tiempos, con seguridad mejores, que llegarán para el Quindío.
Los últimos gobernantes aplastaron la dignidad de un pueblo, hablo de la yunta que ilusionados elegimos para gobernación y alcaldía, esos que, con su esterilidad mental y la cosecha que entrega su alma, más seca que bacalao exhibido en tajadas delgadas y saladas, colgadas en la puerta de un granero de la galería, leerán esta nota y dirán: “Puras chocheras de vieja”... Pudo ser así, pero cuando me convencí de que mis ilusiones se me habían quedado enredadas en un ayer remoto, tomé la decisión de, aunque fuese solo eso, reivindicar en mis coterráneos la capacidad de convertir en hechos de bien todas sus esperanzas.


Cuando estuve como docente en la universidad del Quindío, un estudiante una vez me dijo: Profe, ¿cuál es la diferencia entre ilusión y esperanza? Le contesté: Si yo te digo que hoy todo está bien, eso es ilusión, pero si te anuncio que mañana todo volverá a estar bien, eso es certera esperanza...
Creo en el cuatrienio que estrenaremos el 1º de enero del 2020, porque los milagros no solo son promesas dadas sino justicias de la vida. Entonces, como noticia alentadora escribo: Los habitantes de este departamento empezamos a mirar hacia el mismo horizonte, tenemos iguales anhelos y construiremos un futuro, con los materiales de los sueños individuales, pero para vivirlo en comunidad. Esto quiere decir que escaldados no inventaremos más héroes salvadores y unánimemente elegiremos no a promeseros sino a personas de acá, raizales, a quienes nuestro mañana les preocupa y esté presente les duele.

La entereza es la única solución para una sociedad que muere bajo los efectos de la corrupción que desahució los principios de ética y manosea la verdad. Como ciudadanos, los quindianos somos muy singulares. Somos individualistas y nos avasalla el dominante sentimiento de envidia que hizo metástasis en todas nuestras actuaciones, en las que se destaca la prepotencia, que intenta ocultar nuestra ingenuidad ancestral. Pero no somos atávicamente malos: Fuimos niños, tuvimos una madre, conocimos de Dios y hasta oramos. ¿Qué somos ahora? ¡Manipulados, engañados y motivo de burlas! Lo primero que perdimos fue la última esperanza. En consecuencia, cuando hablemos a los niños de proceder correctamente, ser fieles a sus convicciones y tener como emblema el cumplimiento de la palabra dada, en esos cuentos fantásticos e inverosímiles que tendremos qué inventar, ¿por cuál personaje ficticio tendremos que cambiar al “cura que Si dio cura al Quindío? O ¿Cómo nos referiremos al filósofo de sonrisa beatica, mirada mansa y piel de bebé? Para describir la historia administrativa reciente de este departamento tendremos que especializarnos en narrativa ficcional.
Cuando murió Alfonso López Pumarejo, mi madre me enseñó la gloria y el deber de un mandatario. Me habló de respeto a la dignidad de un político y recabó que, según su criterio, López Pumarejo era el estadista colombiano más importante del siglo y terminó diciéndome: “Guarda respeto y gratitud por los buenos gobernantes. Ellos, como ángeles de la guarda nos protegen de los que quieren sembrar terror y violencia”. Transcurría, en ese entonces, el 20 de noviembre de 1959. Yo tenía 11 años y las frases maternas se grabaron en mí pensamiento. Transcurrieron no solo años sino desengaños para llegar a este hoy en el que, mentalmente recrimino a mi progenitora: ¿Por qué no me enseñaste a evaluar antes de votar?
Hoy, teniendo encima una edad en la que no se soportan los desengaños, me quejo: ¿En quién puedo creer y confiar? Si viviera, ¿podría mi madre, ahora, enterarse sin horrorizarse o quedar perpleja, de lo que ocurre en el Quindío a nombre de la democracia y el rescate de una región? ¡Cuántas rabias me costó revocar la fe en quien me hizo creer que:” El Quindío tiene cura” y la convicción que la moral de un filósofo jamás pisotearía la Ética!


Nosotros, los habitantes de esta tierra, desconocíamos al Quindío y no hemos demostrado la inmensa posesión de dignidad que nos constituye. Un ejemplo sirve de muestra: Digna es la empleada que no tiene cómo pagar el transporte en bus y empieza a caminar hacia su lugar de trabajo, a las 6 de la mañana, sin desayunar y con los pies maltratados por unos zapatos no hechos a la medida de sus pies, regalados por la parienta rica. Esa misma empleada no anda tras contratos donde tenga que aceptar ideologías impuestas, contribuciones económicas a campañas y asistencia a actos políticos con los que no comulga. Digno es el que no se asusta al tomar la decisión de abandonar el trabajo en el que tuvo que dejar de ser funcionario para volverse secuaz. Dignos todos aquellos que, orgullosos, actuamos en honor de la raza que no sabe doblar la cerviz. Por mandatos dignos abogo, con ímpetu y vehemencia.
Se buscan candidatos para elegir en las urnas sin temor a que nos den gato por liebre